La acelerada transformación del funcionamiento empresarial a nivel global, exige que todos los procesos al interior de la gestión humana sean modificados y adaptados a las exigencias del medio. Entonces nuestro rol como Gerentes de Gestión Humana, se dirige a generar nuevas estrategias de selección, nuevas metodologías y estrategias en la promoción y diseño de los programas de educación, bienestar y capacitación.
Aparte de potenciar al talento, la fuerza laboral y de lograr una adecuada gestión, la globalización incide en la necesidad de crear una mentalidad y una cultura de compromiso, de la prestación de un servicio de calidad sin importar el cliente, la empresa o el grupo, según Solórzano (citado en Saldarriaga, 2007b), “el futuro está en un mundo sin fronteras”.
Para hablar de una organización competitiva es relevante promover tres aspectos desde el departamento de Gestión Humana hacía las demás dependencias de la organización: la gestión del conocimiento, el desarrollo de tecnologías de innovación, información y comunicaciones, y la responsabilidad social de las organizaciones (Saldarriaga, 2007a).
Un reto más que tendría que abordar un Gerente de Gestión Humana es obtener una visión holística del medío en el que se desenvuelve la compañía, y el potencial de la misma, esta es una base importante para medir el impacto que pueden generar los cambios de la globalización en una empresa y como esta puede llegar a minizar factores de riesgo que se puedan generar con el talento humano que disponga.
Este proceso de crecimiento económico, ha generado un ambiente de redefinición de estrategias organizacionales y la necesidad de formar organizaciones modernas con habilidades y competencias tales como:
Gerencia con énfasis en la estructura, la estrategia y los sistemas: cuando se administra el área de Recursos Humanos orientada hacia estos aspectos, se olvida el valor de las personas en la organización y se genera resistencia al cambio.
Modelo jerárquico: las organizaciones de estructura jerárquica resultan burocráticas frente a las demandas de tiempo y calidad que exigen los diferentes mercados.
Gerencia de mando y control: la administración de órdenes y supervisión por el cumplimiento de las mismas impide la formación del talento en las competencias específicas demandadas por la internacionalización.
Tareas verticales, unidades funcionales: los nuevos retos surgidos a partir de la disminución de las barreras comerciales, revalúan el concepto de las unidades funcionales y abogan por mayor noción de trabajo en equipo.
Compromiso: en lugar de implementar estrategias de control del trabajo efectuado por la fuerza laboral conviene generar una cultura organizacional basada en el compromiso de las personas.
Tareas horizontales y colaboración entre las unidades: comprender que la dirección no es un asunto de órdenes sino de tareas horizontales elaboradas por unidades que se colaboran entre sí. Acabar con la concepción de los departamentos funcionales. Eso fomenta la motivación y disminuye las jerarquías.
Vivir y lidiar con ambigüedades, incertidumbres y paradojas: en todo caso, la flexibilidad es una virtud en el ambiente empresarial actual. Las cosas que hoy son válidas mañana pueden no serlo. Hay que saber adaptarse a las situaciones.
Mantener un nivel de conexión con la visión: relacionar todos los proyectos actividades con la visión de la organización. Que esta se convierta en el norte de la gestión.
Definir responsables: saber con quienes se cuenta y quienes serán los líderes de cada proceso.
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| De SOBREPASANDO FRONTERAS |



La globalizacion y su apertura nos obliga a prepararnos, por esto es importante que cada vez estemos mas calificados para desarrollar los roles y funciones que las empresas hoy requieren.
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